Monday, August 09, 2004

Respuestas

Fue un verano de encrucijadas. Estaba constantemente atrapado en medio de una telaraña inmunda que era mi mundo. Era como si mi habitación se transformara en un poliedro hermético encerrado en una esfera, fuera de la cual estaba Moscú, que venía a ser como el cielo (o el infierno).


Hasta que en un momento desperté de mi pesadilla y comprendí todo. La respuesta venía de una correa de cuero. En un extremo Humphrey. En el otro mi mano. Y en mi otra mano un pasaje de Aeroflot y la tarjeta de un tal P. Petrovich.


Aunque también podía mandar al perro, para que conociera.

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